En nuestra vibrante parroquia, ubicada en una zona de gran actividad, con cercanía a varios colegios y una excelente conexión con el resto de la ciudad, damos la bienvenida a niños/as y adolescentes en nuestras diversas actividades pastorales.
El Grupo Joven es solo una parte de la rica red de organizaciones y actividades en nuestra parroquia, todas coordinadas por nuestro dedicado párroco.
Nuestra labor pastoral se enfoca en tres grupos: niños y niñas que se preparan para recibir el sacramento de la Comunión, chavales de hasta los 13 años (Postcomunión) y adolescentes que buscan recibir el sacramento de la Confirmación en nuestra parroquia.
En el nivel de Postcomunión, llevamos a cabo actividades todos los domingos del curso, iniciando con una misa de niños a las 11:00h. y concluyendo a las 12:45h. Además, organizamos dos acampadas al año (noviembre y abril) y un campamento de verano de aproximadamente 11 días. En este campamento y en las acampadas también participan los grupos de Comunión, además de las catequesis que hacemos todos los miércoles de 18:00h. a 19:00h.
Para el grupo de preconfirmación, las actividades tienen lugar los domingos a las 17:30h., finalizando con una Eucaristía a las 19:00
Por otro lado, en el grupo de confirmación las actividades tienen lugar los domingos a las 18:30h., culminando con una Eucaristía a las 20:00h.
Realizamos dos acampadas durante el curso, coincidiendo con las fechas de Post-Comunión, y en verano emprendemos la emocionante ruta del Camino de Santiago.
Pascual Baylón Yubero nació el 16 de mayo de 1540 en Torrehermosa, un pequeño municipio de la actual provincia de Zaragoza. Aquel día se celebraba la Pascua de Pentecostés, festividad de la que recibió su nombre.
Creció en el seno de una familia humilde de agricultores, profundamente cristiana. Sus padres fueron Martín Baylón e Isabel Yubero. Desde muy pequeño mostró una gran inclinación hacia la oración y la vida religiosa, manifestando su deseo de llegar a ser fraile franciscano. Su madre le transmitió una especial devoción a la Santísima Virgen María y a la Eucaristía. A los siete años comenzó a trabajar como pastor, cuidando un pequeño rebaño de ovejas.
Durante su infancia y juventud vivió en Alconchel de Ariza, también en la provincia de Zaragoza, donde continuó dedicándose al pastoreo. Según las biografías tradicionales, uno de los propietarios para los que trabajaba, un hacendado llamado Martín García, llegó a tomarle tanto cariño que le ofreció adoptarlo y convertirlo en heredero de sus bienes. Sin embargo, Pascual rechazó la propuesta, pues deseaba dedicar su vida a Dios.
Siendo todavía joven, abandonó aquellas tierras y continuó trabajando como pastor en distintas localidades, entre ellas Almansa, Monforte del Cid y Elche. Durante su estancia en tierras alicantinas conoció a los frailes franciscanos alcantarinos, religiosos que seguían la reforma impulsada por San Pedro de Alcántara, caracterizada por una vida de mayor austeridad, pobreza y oración, siguiendo el ejemplo de San Francisco de Asís.
Atraído por esta forma de vida, Pascual comenzó a frecuentar a los frailes de Orito y Elche. Tras varios años de relación con ellos, solicitó su ingreso en la Orden Franciscana. El 2 de febrero de 1564 tomó el hábito en Elche y, un año después, realizó su profesión religiosa en Orito, comprometiéndose definitivamente con la vida franciscana.
Durante su vida religiosa fue hermano lego, es decir, un fraile que no recibió la ordenación sacerdotal. Desempeñó distintas tareas al servicio de su comunidad, como portero, jardinero, limosnero y encargado del refectorio. Realizó estos trabajos con humildad, sencillez y alegría, encontrando en el servicio a los demás una forma de expresar su fe.
Su vida estuvo marcada especialmente por una profunda devoción a la Eucaristía. Dedicaba largos momentos a la oración y a la adoración del Santísimo Sacramento, convirtiéndose en un ejemplo de espiritualidad eucarística.
San Pascual falleció el 17 de mayo de 1592, festividad de Pentecostés, en el convento franciscano de Nuestra Señora del Rosario de Vila-real (Castellón). Tenía 52 años y había dedicado aproximadamente 28 de ellos a la vida religiosa.
Fue beatificado el 19 de octubre de 1618 por el papa Pablo V y canonizado el 16 de octubre de 1690 por el papa Alejandro VIII. Posteriormente, en 1897, el papa León XIII lo proclamó patrono de las obras y congresos eucarísticos, en reconocimiento a su profunda devoción al Santísimo Sacramento.
Actualmente, los restos conservados de San Pascual reposan en la Real Capilla de la Basílica de San Pascual de Vila-real, junto al convento de las monjas clarisas. El santuario original sufrió graves daños durante la Guerra Civil española, en 1936, cuando fue incendiado y parte de sus restos fueron destruidos. Las reliquias recuperadas continúan siendo veneradas en la actualidad.
Su festividad se celebra cada 17 de mayo, recordando su ejemplo de humildad, servicio y amor a la Eucaristía.